martes, 22 de noviembre de 2011

NADIE HA FOTOGRAFIADO EL VIH (SIDA)

                                                   

NADIE HA FOTOGRAFIADO EL VIH, SUPUESTO VIRUS DEL SIDA


La emisión del vídeo realizado por Discovery DSALUD Televisión titulado SIDA: la farsa continúa en el que se explica que nadie ha aislado nunca el llamado VIH y por tanto no existen micrografías (fotografías realizadas con microscopio electrónico) de ese supuesto retrovirus ha dado lugar a comentarios de numerosas personas que se sorprenden de la afirmación alegando que basta una sencilla búsqueda en Internet para encontrarlas. Pues bien, las imágenes que se presentan en la red como “fotografías del VIH” son sólo micrografías de partículas celulares o sustancias procedentes de la fijación o tinción de la muestra cuando no simples dibujos, esquemas, aerografías, infografías, raytracings, recreaciones gráficas o animaciones en 3D realizadas mediante ordenador.
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 “Cuando yo uso una palabra -insistió Humpty Dumpty en tono desdeñoso- significa lo que yo quiero que signifique... ¡ni más ni menos!”
Lewis Carrollen
Alicia en el país de las maravillas 

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¿Son realmente fotografías del VIH las que en Internet se publican de él? El asunto es vital porque como ya hemos explicado en números anteriores para verificar que un virus existe debe haber sido aislado, microfotografiado y su ADN secuenciado. Y mientras no se demuestre que así se ha hecho se puede y debe poner en duda su existencia. Sin más. Y eso es lo que nadie ha hecho con el llamado VIH al que se atribuye una enfermedad llamada SIDA. Y quien dice un virus dice un retrovirus que es lo que se afirma es el VIH. Por otra parte, ¿qué es un retrovirus? ¿Y cómo se le puede fotografiar? Empecemos por ello.

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A principios del siglo XX algunos investigadores observaron un fenómeno biológico que contradecía el dogma central de la Biología Molecular mantenido en ese momento según el cual la información genética sólo va en un sentido: el ADN (información genética de doble cadena) puede producir ARN (información genética de cadena simple) pero no al revés. La observación ponía en cuestión la teoría imperante pero los investigadores, en lugar de cuestionarla, decidieron buscar una explicación que se ajustara al dogma admitido al igual que pasó en su momento con la Teoría Microbiana (véase en nuestra web -www.dsalud.com- el artículo que con el titulo ¿Se justifica la Teoría Microbiana de la enfermedad? apareció en el nº 129). Y así, de la misma forma que anteriormente otros investigadores habían responsabilizado a las bacterias de provocar enfermedades este nuevo fenómeno de lo que hoy se conoce como transcripción inversa o retrotranscripción –es decir, que se puede generar una cadena de ácido desoxirribonucleico (ADN) de doble cadena a partir de un ácido ribonucleico (ARN) de cadena simple- se atribuyó a un nuevo tipo de virus que fue por ello denominado “retrovirus”. Siendo Peyton Rous, investigador del Instituto Rockefeller,quien postuló por primera vez -en 1910- que el Sarcoma de Rous lo causa un retrovirus. Posteriormente dos científicos –Howard Temin y David Baltimore-descubrieron por separado una enzima que catalizaba el proceso de retrotranscripción a la que denominaron retrotranscriptasa por cuyo descubrimiento recibieron el Premio Nobel de Medicina en 1975.

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En suma, en un principio se creyó que los retrovirus eran los únicos agentes capaces de llevar a cabo el proceso de transcripción inversa y junto a otras características y propiedades fueron clasificados en diferentes grupos: Oncovirus (A, B, C y D), Lentivirus (reciben ese nombre por el largo período de incubación que tienen siendo capaces de infectar células que estén en contacto con la que ocupan sin necesidad de formar partículas extracelulares) y Spumavirus (virus exógenos con una morfología específica caracterizada por espinas en la superficie cuyos viriones contienen cantidades significativas de cadenas dobles de ADN pero a los que no se ha asociado enfermedad alguna).

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Cabe agregar que sólo se conocen cuatro retrovirus humanos (el VIH-1, el VIH-2, el HTLV-I y el HTLV-2) afirmándose que todos tienen como diana los linfocitos T pero lo curioso es que los dos primeros los matan mientras los otros dos los “inmortalizan” causando tumores.
ENTONCES, ¿SON VIRUS LOS RETROVIRUS? 
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El caso es que en 1973 se empezó a observar que el fenómeno de transcripción inversa no era en absoluto algo puntual y que la retrotranscripción se observaba en toda sustancia viviente. El propio Temin reconocería entonces que la transcripción inversa ¡no era exclusiva de los retrovirus! Más aún, tan sólo dos años después nuevas experiencias demostraron que la enzima retrotranscriptasa no es tampoco la única capaz de catalizar la transcripción inversa ya que otras enzimas presentes habitualmente en las células animales pueden realizarla; por ejemplo, la ADN-polimerasa. Hasta el punto de que en un congreso internacional sobre esta enzima celebrado en 1975 se definió la ADN-polimerasa como una enzima celular que copia secuencias genéticas de ARN ¡de modo más eficaz que de ADN!
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A estos datos reveladores debemos añadir que numerosos retrovirólogos -incluyendo a Temin, George Todaro, Peter Duesberg, Robin Weiss, Robert Gallo y Luc Montagnier- habían observado que las células cultivadas -en particular las que son estimuladas mediante agentes químicos estresantes o co-cultivadas junto a otras células- producen partículas que por su semejanza con los retrovirus fueron denominadas partículas semejantes a retrovirus (en inglés, retrovirus-like-particles). Una posible explicación para este fenómeno la constituyen los llamados retrovirus endógenos, es decir, retrovirus que no proceden del exterior porque se forman a partir de secuencias genéticas integradas en el genoma humano. Estas secuencias -a las que se ha dado tan desafortunado nombre ya que no son partículas infecciosas- se han identificado en todas las especies animales incluida la humana y se ha observado que en estados de estrés producen las partículas mencionadas, partículas que son morfológicamente idénticas a las consideradas como “retrovirus”. Pero hay más: se ha demostrado que esa formación de partículas que sucede de modo natural en toda clase de células puede multiplicarse un millón de veces mediante estimulantes químicos en cultivos celulares in vitro.
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Así que todo lo expuesto indica que los llamados retrovirus podrían no ser en realidad más que ¡fragmentos de información genética y proteínas producidas por las células en situación de estrés! (o en cultivos celulares si son igualmente estresados mediante productos químicos en el laboratorio).
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Es decir, los retrovirólogos habrían repetido el mismo error de los bacteriólogos cuando éstos culparon a las bacterias de producir enfermedades. De hecho todo indica que los llamados retrovirus no son tampoco causa sino consecuencia de las “enfermedades”.
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Así lo piensa por ejemplo el profesor de Bioantropología de la Universidad Autónoma de Madrid, Máximo Sandín, quien entiende que el retrovirus que se propone como causante del Síndrome de Fatiga Crónica es en realidad un retrovirus endógeno activado por la enfermedad y, por tanto, no es la causa sino la consecuencia de ésta.

¿CÓMO SE FOTOGRAFÍAN LOS VIRUS?
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¿Y cómo se fotografía un virus? Éstos son tan pequeños que sólo pueden verse a través de un microscopio electrónico así que para obtener fotografías suyas hay que utilizar diversas técnicas que combinan cámaras fotográficas con microscopios electrónicos. Uno de los primeros, el llamado Microscopio electrónico de trasmisión, fue desarrollado entre 1930 y 1933 por Ernst Ruska y se diferencia del microscopio óptico en que utiliza un “bombardeo” de electrones que atraviesa el objeto a fotografiar -una vez se coloca éste en una lámina ultrafina- permitiendo así una ampliación de hasta un millón de aumentos. El resultado es lo que se denomina microfotografía electrónica o, abreviadamente, micrografía.
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Lógicamente las técnicas de obtención de estas fotografías se irían luego sofisticando para superar determinados inconvenientes. Es el caso del Microscopio electrónico de barrido ambiental que permite fotografiar muestras en su propio ambiente con mayor rapidez y menor manipulación. Y el de la Tomografía crioelectrónica que utiliza muestras congeladas consiguiendo así imágenes tridimensionales y una mayor resistencia de la muestra al bombardeo de electrones.
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Ahora bien, hay que hacer una precisión importante: mientras los virus son entidades muy estables que pueden ser aislados –separados de las células- y fotografiados en tres dimensiones (véase como ejemplo la ilustración 1 que muestra el virus ESV descubierto por el Dr. Stefan Lanka y su equipo) las partículas celulares -a excepción de las mitocondrias- son enormemente inestables y no pueden ser apartadas de las células ni fotografiadas sin fijarlas previamente mediante productos químicos en resinas que posteriormente son cortadas en láminas ultrafinas para colocarlas en el microscopio.

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En todo caso la realización de una micrografía puede compararse con cualquier otro procedimiento de laboratorio lo que quiere decir que debe describirse adecuadamente siguiendo unos protocolos que permitan su reproducción. Así que para cada imagen que se publique debe haber un artículo en el que se describa cómo se obtuvo. Esto es absolutamente básico: no se puede presentar una fotografía sin referencia. Entre otros motivos porque ni el científico más experimentado puede decir lo que representa simplemente mirándola.
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Por ejemplo, en la ilustración 2 pueden verse diferentes partículas, algunas de las cuales son consideradas retrovirus y otras no: (A) partículas endógenas tipo A del retículo endoplasmático; (B) tipo B (de ratón); (C) tipo C, virus de leucemia de ratón; (D) tipo C, virus de la leucosis aviar; (E) tipo D, virus Mason-Pfizer; (F) BLV/HTLV, virus de la leucemia bovina; (G) lentivirus bovino; (H) spumavirus bovino; (I) tipo B, virus de tumor de mamas de ratón; (J) tipo C, pseudoréplica teñida con uranilo acetato; (K) lentivirus de la anemia equina; y (L) partículas retrovirales.
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Puede asimismo comprobarse la semejanza con las supuestas imágenes del VIH la del retrovirus endógeno HERV K (que aparece en la ilustración 14) e incluso con micrografías de material celular como las representadas en las ilustraciones 10 y 11.
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Por tanto, en primera instancia no se puede presentar una imagen como prueba de que un virus se ha aislado… sino que es ¡justo al revés! Es el proceso de aislamiento el que avala una imagen obtenida como complemento de ese proceso. Y sólo posteriormente podrá utilizarse la imagen como prueba de que se ha producido el aislamiento… siempre y cuando venga correctamente referenciada.
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Pues bien, en el caso del VIH se afirma que fue descubierto en 1983 y 1984 por dos equipos que trabajaban de modo independiente: el de Luc Montagnier en el Instituto Pasteur (Francia) y el de Robert Gallo en el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos. Por tanto, las primeras imágenes a analizar son las que presentaron en su momento estos equipos.

CÓMO DEBERÍA SER UNA IMAGEN DEL VIH 
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Aunque hemos apuntado que es muy posible que los retrovirus no sean realmente virus para analizar las supuestas imágenes del VIH debemos partir de la definición que dan sus partidarios, del modelo que ellos mismos defienden y que tiene las siguientes características:
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1) Características morfológicas: el profesor Hans Gelderblom del Instituto Robert Koch de Berlín, considerado el mayor especialista del mundo en microscopía electrónica del VIH, define los retrovirus como “virus con envoltura que miden entre 100 y 120 nanómetros de diámetro (un nanómetro es la millonésima parte de un milímetro) y que brotan de las membranas celulares”. Estando los viriones que se producen en la célula salpicados con proyecciones (picos o protuberancias). Por último, todos los retrovirus comparten la propiedad de depositarse en la banda de densidad 1.16 g/ml al ser centrifugados en un gradiente de densidad de sacarosa. El esquema que Gelderblom propone pues para el VIH es el que se muestra en la ilustración 3 y en él pueden observarse los elementos básicos que se atribuyen al VIH:
  • -Gp41 y 120: proteínas que forman las protuberancias que el VIH utiliza para unirse a “receptores específicos” de la célula.
  • -P24, p17: proteínas que forman las envolturas o cápside.
  • -RNA oARN: información genética.
  • -RT: retrotranscriptasa, enzima que lleva a cabo la retrotranscripción.

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Características funcionales: además de los elementos descritos puesto que se afirma que el VIH es un retrovirus debe poseer la capacidad de infectar células. Pues bien, a diferencia de las características formales -que pueden y deben observarse en una micrografía- la única forma de documentar las características funcionales es mediante la realización de una serie de experimentos que demuestren su capacidad para infectar y que deben posteriormente describirse en el artículo científico correspondiente que será el que sirva de referencia a las posibles fotografías.

Bueno, pues en los casi 30 años transcurridos desde el supuesto descubrimiento del VIH nadie ha mostrado jamás partículas que cumplan esas características, ni existen en la literatura científica artículos que describan el aislamiento/purificación de partículas infecciosas con las características del VIH, ni se ha publicado jamás micrografía alguna de partículas que respondan a esta descripción; es decir, partículas con un diámetro de 100-120 nm y con protuberancias. Veámoslo:

LAS IMÁGENES DE LUCMONTAGNIER

El equipo de Luc Montagnier publicó un artículo describiendo su pretendido aislamiento del virus del SIDA -al que por cierto llamó LAV- en la revista Science de 20 de mayo de 1983. La imagen que acompañaba a ese artículo es la que aparece como ilustración 4.
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Montagnier consideró a esa partícula del tipo C pero no le atribuyó enfermedad alguna: “El papel de este virus en la etiología del SIDA deberá ser determinado”, fue su conclusión.
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LAS IMÁGENES DE ROBERT GALLO
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El equipo de Robert Gallo publicó por su parte en la misma revista un año después -el 4 de mayo de 1984- cuatro artículos describiendo el supuesto aislamiento del virus del SIDA al que denominó HTLV-III; es decir, también un retrovirus tipo C. Una imagen extraída de esos artículos puede verse en la ilustración 5.

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Pues bien, varios investigadores -entre ellos el conocido virólogo Stefan Lanka antes mencionado, el especialista en microscopía electrónica del Sloan Kettering Institute Etienne de Harven y el equipo de la biofísica Eleni Papadopulos-Eleopulos- han llevado a cabo una revisión minuciosa de esos artículos y fotografías. Y sus conclusiones son éstas:
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-Ni Montagnier ni Gallo realizaron experimentos de control cuando son –dicen- “parte esencial de un experimento científicamente válido” y se diseñan para demostrar que el factor que estamos probando es el verdadero responsable del efecto observado; de modo que en el experimento de control debemos repetir exactamente todas las condiciones excepto el factor a probar. La falta de estos controles invalida totalmente los resultados obtenidos por ambos investigadores; especialmente si tenemos en cuenta que ambos cultivaron sus muestras con productos químicos que, como hemos visto, son capaces de producir el mismo tipo de partículas que ellos pretendían haber aislado como virus infecciosos.
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-Ninguno de los dos presentaron evidencia alguna de haber purificado sus cultivos, condición indispensable para poder aislar una partícula. Montagnier reconoció en una entrevista con el periodista Djamel Tahí en 1997 que él no lo había purificado añadiendo que creía que Gallo tampoco. Ambos supusieron que tenían un virus exógeno en sus cultivos basándose fundamentalmente en dos cosas: haber detectado actividad de transcripción inversa y una serie de partículas. Cuando, como hemos visto, la transcripción inversa no la realiza únicamente la retrotranscriptasa sino también otras enzimas celulares humanas. Y tampoco es exclusiva de retrovirus ya que se trata de un proceso habitual en todas las especies animales. Es decir, la palabra “aislamiento” significa para Montagnier y Gallo lo que ellos quieren que signifique. Y así lo han aceptado incomprensiblemente desde entonces muchos científicos.
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-Ni las imágenes de Montagnier ni las de Gallo se realizaron a partir de la banda de densidad 1.16 g/ml en la que se sitúan los retrovirus y además en ninguna de ellas aparecen las protuberancias que los especialistas del VIH consideran necesarias para unirse a las células y poder penetrar en ellas. Es más, las fotografías de Gallo ni siquiera incluyen barra de medida.
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-Tanto Montagnier como Gallo afirmaron haber aislado y fotografiado partículas tipo C pero el VIH fue definitivamente clasificado como lentivirus y, por tanto, lo que afirmaron haber aislado en 1983 y 1984 respectivamente no podía ser el VIH. La confusión entre estos tipos diferentes de partículas es como confundir en el caso de los mamíferos a un ser humano con un chimpancé.
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A lo dicho, suficientemente contundente, cabe añadir tres testimonios definitivos:
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-En abril del 2001 el periodista antes mencionado, Djamel Tahí, entrevistó en el Centro de investigación Luminy al profesor Jean-Claude Chermann, segundo autor del artículo de Montagnier de 1983. Y cuando le preguntó si la purificación era necesaria para identificar al VIH así como para extraer su genoma el profesor Chermann respondió: “Absolutamente”. Y al preguntársele porqué no publicaron entonces imágenes de su VIH purificado respondió: “Porque no tenía interés”.
-En diciembre de 2005 Djamel Tahí entrevistó a otro miembro del equipo de Montagnier, Charles Dauget, el especialista en microscopía electrónica del Instituto Pasteur que también firmó el artículo de Science de 1983. Y al preguntarle por qué no se habían publicado micrografías del VIH purificado contestó: “Nunca hemos visto partículas virales purificadas. Lo que hemos visto siempre fueron restos celulares, no partículas virales”.
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-En cuanto al trabajo de Gallo cabe decir que en el 2008 se publicó el libro Fear of the invisible de la periodista inglesa Janine Roberts que incluye una reproducción de una carta de Matthew Gonda, jefe del laboratorio de microscopía electrónica de los NIH (donde Gallo realizó sus experimentos) en la que –refiriéndose a las muestras que Gallo había obtenido para su artículo de 1984- dice: Las `partículas´ en la micrografía 0905 son restos de una célula degenerada... Insisto, estas vesículas pueden ser encontradas en cualquier precipitado celular… No creo que ninguna de las partículas fotografiadas sean HTLV-I. II o III” (lea el lector en nuestra web –www.dsalud.com- el reportaje que con el título La versión oficial del SIDA se basa en un fraude científico del Dr. Robert Gallo se publicó en el nº 115).
DESPUÉS DE MONTAGNIER Y GALLO
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Agregaremos que la ausencia de experimentos de control se ha repetido en todos los estudios posteriores relacionados con el VIH… con una única excepción: el realizado por el Dr. Carl J. O´Hara y su equipo del Harvard Medical School de Boston que se publicó en 1988 por la revista Human pathology. Y los resultados fueron aplastantes: encontraron partículas indistinguibles del “VIH” tanto en el grupo de pacientes de SIDA (ver ilustración 6) como en el grupo de control (ver ilustración 7). La conclusión de los autores fue: “La presencia de estas partículas no indica por sí misma infección con VIH”.
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Y entonces, ¿cómo se sabe si alguien está infectado o no? ¡Que se lo expliquen las autoridades sanitarias a los millones de personas a las que se ha etiquetado como “seropositivas” en todo el mundo!

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En 1997 un equipo estadounidense y otro franco-alemán intentaron por primera vez purificar el VIH. Los resultados se publicaron en la revista Virology y demuestran de modo inequívoco lo que venimos denunciando. El estudio del equipo franco-alemán -liderado por Pablo Gluschankof y titulado Vesículas de las membranas celulares son el mayor contaminante en las preparaciones de gradiente enriquecido del VIH muestra en una de las fotografías partículas pertenecientes a sueros de “pacientes de SIDA” y personas “no infectadas” (ilustración 8); sin embargo, en las tres muestras pueden observarse las mismas partículas a las que el artículo se refiere como “vesículas purificadas”. Estas vesículas son habituales en todas las células animales -incluidas las humanas- y realizan tareas de transporte en el interior de las células y entre una célula y otra; procesos que se conocen como endocitosis y exocitosis.

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En cuanto al equipo norteamericano presentó otro artículo cuyo primer firmante es Julian Bess y se titulaba Las microvesículas son una fuente de contaminación de proteínas celulares encontradas en las preparaciones de VIH. Bueno, pues en las micrografías incluidas en él (ilustración 9) pueden verse también muestras de sueros “infectados” y “no infectados” que muestran las mismas partículas una vez más: microvesículas celulares.
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Véase como ejemplo las micrografías de la ilustración 10 extraídas del prestigioso manual Molecular Biology of the Cell (Biología molecular de la célula) o en la ilustración 11 (cuatro micrografías mostrando cómo una vesícula brota de la membrana celular exactamente igual que lo hace el supuesto VIH a decir de sus especialistas).

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En definitiva, ninguno de esos dos equipos presentó fotografías de partículas con las características de los retrovirus que ya hemos señalado. Las partículas del equipo de Gluschankof tenían 136 nm de diámetro y las del equipo de Bess 236. Dicho de otro modo, ¡el VIH estadounidense es el doble de grande que el europeo! Esperpéntico.

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EL HL23V: MÁS IMÁGENES DE VIRUS QUE NO EXISTEN
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Otro ejemplo que ilustra lo que venimos comentando es el del HL23V. En 1975 Gallo publicó en el número 187 de la revista Science un artículo afirmando haber aislado el primer retrovirus humano que postuló como causante de la leucemia y que había detectado –como posteriormente el VIH- mediante reacción de anticuerpo-antígeno. Como en el caso del VIH el “descubrimiento” apareció en los medios de comunicación antes de que el artículo científico se publicara. Posteriormente, en varios artículos, Gallo presentó incluso más evidencia que en el caso del VIH. El artículo inicial mostraba una micrografía del HL23V brotando de la célula (véase la ilustración 12).

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Sin embargo, Gallo no pudo realizar el experimento crucial de comprobación porque, según aseguró, le robaron las muestras del laboratorio durante un fin de semana. ¡Vaya oportuna casualidad! Obviamente nadie pudo reproducir sus experimentos. Posteriormente, durante un simposio sobre virus y cáncer celebrado en Hershey, varios conferenciantes presentaron datos que demostraban que el HL23V ¡no es un virus humano! Nature publicaría la retractación en 1976 y cuatro años después -en 1980- investigadores estadounidenses del Instituto Nacional del Cáncer y del Centro Sloan Kettering publicaron información que demostraría definitivamente que los anticuerpos del HL23V no eran específicos. Actualmente nadie –ni siquiera el hoy denostado Robert Gallo- considera el HL23V un retrovirus. Compare el lector sus fotografías con las del VIH...

IMÁGENES DEL VIH EN INTERNET
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Llegados a este punto el lector se estará preguntando, lógicamente, a qué corresponden entonces las numerosas imágenes que pueden encontrarse en Internet y son presentadas como “fotografías del VIH”. Pues bien, dejando aparte las ya comentadas hasta aquí, podemos dividirlas en dos grupos:
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1) El de las imágenes que en realidad no son micrografías sino dibujos, esquemas, aerografías, infografías, raytracings, recreaciones gráficas o animaciones en 3D realizadas mediante ordenador (algunas de las cuales aparecen en la ilustración 13). Pura ficción.

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2) El de micrografías reales que lo que muestran no son virus sino partículas semejantes a virus -los denominados retrovirus endógenos (compárese la ilustración 14 con la ilustración 15 que muestra el supuesto virus del VIH que apareció en el artículo que Gallo publicó en 1984)-, sustancias procedentes de la fijación o tinción de la muestra o simple material celular (en particular vesículas de transporte como las que mostramos en las ilustraciones 10 y 11).

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¿Y cómo podemos distinguirlas? La mayoría de los dibujos son fácilmente reconocibles pero la verdad es que ningún científico puede distinguir partículas exógenas reales (virus infecciosos) y endógenas (no infecciosas) mirando simplemente las fotografías. Precisamente por eso se exige como condición indispensable explicar la procedencia de la imagen aportando la oportuna referencia. Y lo cierto es que ninguna micrografía publicada hasta hoy muestra partículas con las características morfológicas de un retrovirus; y, en particular, con las del VIH, es decir, con un tamaño de entre 100 y 120 nanómetros y salpicada de protuberancias. Cabe añadir por último que ninguna micrografía que pretenda ser del VIH procede de células frescas no cultivadas con productos químicos estresantes ni se documenta proceso alguno de purificación.

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Jesús García Blanca



Discovery DSALUD
reta a quien afirme tener una foto real del VIH
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Discovery DSALUD se compromete a publicar cualquier imagen del VIH que se nos haga llegar siempre y cuando cumpla los mínimos requisitos científicos exigibles para ello y que son éstos:
  • -Micrografía de la partícula con las características morfológicas del VIH descritas por Gelderblom; la imagen debe incluir barra de medida que permita comprobar que la partícula mide 100-120 nm.
  • -La micrografía debe haberse realizado a partir de partículas depositadas tras el proceso de centrifugación en gradientes de densidades de sacarosa en la banda de densidad 1.16 g/ml.
  • -Referencia del artículo del cual se ha extraído la imagen en el que se describa el proceso de purificación de la partícula en cuestión.
  • -La purificación debe haberse realizado a partir de células frescas a las que no se haya añadido ningún tipo de producto químico estimulante (estresante).
  • -El artículo de referencia debe mostrar que la partícula fotografiada tiene las características biológicas atribuidas a los retrovirus, es decir, su capacidad de infectar in vitro e in vivo.
  • -Debe demostrarse igualmente que la partícula en cuestión está constituida por las proteínas del VIH y su ARN.
  • Los criterios exactos pueden consultarse en los artículos citados a continuación, ambos disponibles en www.theperthgroup.com/OTHER/Spectra.html:
  • -Sinoussi F, Mendiola L, Chermann JC. Purification and partial differentiation of the particles of murine sarcoma virus (M. MSV) according to their sedimentation rates in sucrose density gradients. Spectra 1973;4:237-243.
  • -Toplin I. Tumor Virus Purification using Zonal Rotors. Spectra 1973:225-235.


El “VIH gigante” del periódico español El Mundo 
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La difusión de supuestas imágenes del VIH en los medios de comunicación se lleva a cabo de forma irresponsable y sin el más mínimo rigor confundiendo a los lectores -bien por torpeza, bien intencionadamente- y contribuyendo a reforzar una imagen absolutamente quimérica del supuesto VIH. Veamos un ejemplo ilustrativo: el pasado 23 de diciembre el diario español El Mundo publicó la imagen que reproducimos junto a estas líneas como Foto A con el siguiente pie de foto: ”El virus VIH (de color rojo) adhiriéndose a un linfocito humano.Centers for Disease Control”. Y claro, la inmensa mayoría de los lectores de ese diario –por no decir la práctica totalidad- habrán pensado que el VIH es esa especie de pulpo con tentáculos que se observa en la parte izquierda de la foto al encajar con esa idea asentada en el imaginario popular de perversos virus que nos invaden y destruyen. Sin embargo basta ir a la propia web de los Centres for Disease Control (CDC) -de donde el diario dice haber tomado la imagen- para encontrarnos con otra fotografía (Foto B) que es ampliación de la anterior.
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Pues bien, según la barra de tamaño si ese “pulpo rojo” fuera –como sugiere El Mundo- el supuesto VIH tendría ¡un tamaño descomunal! La verdad es que lo que la fotografía pretende mostrar como virus VIH son los puntitos verdes. Solo que si bien éstos se acercan más al tamaño atribuido a los retrovirus no tienen en absoluto las características del pretendido VIH de las que hemos hablado en el texto central de este artículo. En suma, si los redactores del diario se hubieran molestado en leer el texto que acompaña las fotografías se habrían dado cuenta de que el “pulpo rojo” no es el VIH sino ¡un linfocito! Por otra parte, cabe añadir que tampoco la web de los CDC aporta la referencia correcta de estas imágenes por lo que no cumple los criterios exigibles de los que ya hemos hablado en el artículo. En suma, sigue sin haber foto alguna del VIH. No deje que le engañen.
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Visto en » Núm. 136 / Marzo / 2011 de » DISCOVERY DSALUD »
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Sida. La Duda

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.. más información ..

EL ORIGEN DEL SIDA








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